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SI a la creatividad y NO a la concentración .
La creatividad es un elemento esencial para fomentar la innovación y el progreso en nuestras sociedades. Y para que pueda florecer, es preciso que exista la diversidad cultural, el pluralismo, un entorno competitivo justo y una sociedad abierta.
Hoy el 80% de la música y de las películas distribuidas en el mundo están en manos de un grupo reducido de potentes multinacionales. Hace poco se creó un nuevo gigante, SonyBMG, con la bendición de las autoridades de la competencia de ambas orillas del Atlantico.
El mercado de los bienes y servicios culturales se ha convertido en un oligopolio.
Dos empresas, SonyBMG y Universal, controlan mas de un 60% del mercado mundial de la música – el Pepsi/Coke de la música!
Dentro de las productoras de música independiente, las más importantes no logran ni siquiera un 1% de cuota de mercado. Tal nivel de concentración actúa como el colesterol en las arteras del mercado musical: lo ralentiza y lo va destruyendo progresivamente.
Las estructuras independientes de la creación se encuentran cada vez más marginalizadas, sea a nivel local o internacional, mientras que, todo al contrario, haría falta liberar su potencia cultural y económica.
En términos de estrategias políticas y sociales, enfrentarse a este desafío es tan importante como el hecho de lograr una Convención sobre la diversidad cultural (que se está negociando actualmente en el seno de la UNESCO), o de cumplir las ambiciones comunitarias respecto a la « estrategia de Lisboa», cuya meta es convertir Europa en una sociedad competitiva, dentro de un crecimiento económico sustentable y de una mejor cohesión social.
También hace falta asegurar que los creadores se beneficien de la libertad cultural, económica y social.
La concentración atenta contra el derecho de las economías y culturas locales a la auto-determinación y a una plena participación ciudadana.
Estas tendencias se pueden observar en todos los sectores de los medios de comunicación: lo que veamos y lo que escuchamos está controlado por una minoría de poderosos actores.
Tenemos que garantizar que la libertad de información sea un progreso, y que la innovación no sea asfixiada por una concentración excesiva y por la dominación colectiva de unos pocos oligopolios.
Si, como nosotros, piensas que el futuro depende de nuestra capacidad para promover un verdadero diálogo de las culturas de liberar la potencia de los creadores, tienes con nosotros que aceptar el desafío. Y decir SI a la creación y NO a la concentración.
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